Cómo hacer jabón de aceite de oliva virgen extra (AOVE) en casa: guía fácil, natural y segura
Si has buscado cómo hacer jabón de aceite de oliva virgen extra, aquí tienes una guía pensada para principiantes: sin tecnicismos innecesarios y con pasos claros. El jabón de AOVE es un clásico por una razón: con pocos ingredientes puedes obtener una pastilla de lavado agradable, con espuma suave y una fórmula simple.
Lo importante: para hacer jabón de verdad necesitas una reacción llamada saponificación. En términos simples: el aceite reacciona con una base (normalmente sosa cáustica, NaOH) y se transforma en jabón. La sosa es corrosiva, así que esto se hace con protección, medidas exactas y respeto por el proceso.
Qué es exactamente un jabón
Un jabón se forma cuando un aceite (como el de oliva) reacciona con una base (como el hidróxido de sodio, NaOH). El resultado es:
- Jabón (sales de ácidos grasos, lo que limpia)
- Glicerina (se genera durante la reacción)
Esto es lo que diferencia un jabón real de mezclas tipo gel o limpiadores que no son jabón.
¿Se puede hacer jabón “sin sosa”?
Si hablamos de jabón por saponificación, no: necesitas una base para que el aceite se convierta en jabón. Lo que sí es cierto es que, si la receta está bien calculada y el jabón está bien curado, el producto final no debe tener sosa libre y será seguro de usar como jabón.
Por qué elegir AOVE para tu jabón
El aceite de oliva se usa mucho en jabonería por su perfil graso, que suele asociarse a:
- Espuma suave y cremosa
- Sensación de lavado agradable
- Pastilla que mejora con un curado largo (más dureza y mejor uso)
Importante: un jabón sigue siendo un producto alcalino (habitualmente pH alto). No es una crema hidratante ni un tratamiento cosmético. Aunque muchas personas lo notan “suave”, si tienes piel muy sensible o reactiva, prueba primero en una zona pequeña y evita usarlo a diario en cara.
Seguridad: lo imprescindible antes de empezar
La sosa cáustica (NaOH) es corrosiva. No te lo digo para frenarte, sino para que lo hagas bien desde el minuto uno.
Lista rápida de seguridad (mínimo obligatorio)
- Guantes resistentes
- Gafas de protección
- Ventilación real (ventana abierta o exterior)
- Manga larga y calzado cerrado
- Recipientes adecuados: acero inoxidable o plástico apto (HDPE/PP). Nunca aluminio
- Niños y mascotas lejos
Si hay salpicadura:
- Piel: enjuaga con mucha agua corriente durante varios minutos y retira ropa/joyas contaminadas.
- Ojos: enjuague continuo 15 minutos y asistencia médica urgente.
- No intentes “neutralizar” con vinagre: primero, agua abundante.
Ingredientes y materiales
Ingredientes básicos
- Aceite de oliva virgen extra (AOVE)
- Sosa cáustica (hidróxido de sodio, NaOH)
- Agua destilada o desmineralizada (mejor que grifo para evitar variaciones)
Materiales recomendados
- Báscula digital (precisión 1 g)
- Recipiente resistente (no aluminio)
- Espátula/cuchara
- Batidora de mano (muy recomendable)
- Molde (silicona o caja forrada con papel de horno)
- Termómetro (opcional, ayuda)
Cantidades para principiantes: ejemplo con 0,5 L de AOVE (orientativo)
En jabonería se formula por peso, no por volumen. Medio litro de AOVE suele rondar 460 g (aprox.). Lo más seguro es pesar el aceite.
Ejemplo práctico (aprox. 460 g de AOVE)
- AOVE: ~460 g
- Sosa (NaOH): 59 g (sobreengrasado aprox. 5%)
- Agua destilada: 135–150 g (más margen para principiantes)
Nota: si prefieres una disolución más concentrada (menos agua), la mezcla traza antes y calienta más. Para empezar, suele ser más cómodo ir con algo más de agua.
Para máxima seguridad: pesa tu aceite y, si quieres afinar, calcula la sosa con una calculadora de saponificación.

Cómo hacer jabón de AOVE paso a paso (proceso en frío)
1) Prepara la zona
- Guantes y gafas puestos
- Ventila bien
- Molde listo
- Encimera despejada
2) Prepara la disolución de sosa (agua + sosa)
- Pesa el agua destilada (135–150 g) en un recipiente resistente.
- Pesa la sosa (NaOH) (59 g) en un recipiente seco.
- Añade la sosa al agua poco a poco (nunca al revés), removiendo con cuidado.
La mezcla se calienta y puede desprender vapores: es normal. Mantén la cara alejada y ventila.
3) Mezcla con el AOVE
- Pesa tu AOVE (idealmente 460 g reales, no “a ojo”).
- Vierte la disolución de sosa sobre el aceite poco a poco.
- Remueve con espátula y, si tienes batidora, úsala a pulsos cortos alternando con removido manual.
4) Llega a “traza”
La “traza” es cuando la mezcla se espesa y parece crema ligera. Señal típica: al caer un hilo, deja marca un instante en la superficie.
5) Moldea y deja reposar
- Vierte en el molde
- Golpecitos suaves para burbujas
- Deja reposar 24–48 horas (según temperatura y receta)
6) Desmolda, corta y cura (clave)
- Desmolda cuando esté firme
- Corta en pastillas
- Cura en lugar seco y ventilado, sin que se toquen
¿Cuánto curado necesita?
En jabones con alto porcentaje de oliva, lo habitual es 6 a 8 semanas (a veces más) para ganar dureza y suavizar el uso.
Si tu objetivo es un jabón lo más simple posible, lo más directo es:
- Sin perfume
- Sin colorantes
- Sin “añadidos por añadir”

Errores típicos y cómo solucionarlos
“Me ha quedado blando”
En jabón de oliva es frecuente al principio. Suele mejorar con:
- Más tiempo de curado
- Buena ventilación
- Pastillas separadas
“Me irrita / pica”
Causas frecuentes:
- Poco curado (jabón “joven”)
- Error de pesaje/cálculo
- Mezcla insuficiente (posibles zonas mal integradas)
Si dudas, no lo uses en piel sensible y deja curar más. Si el lote fue mal calculado, es mejor no usarlo en piel.
“¿Puedo usar aceite usado?”
Se puede si está muy bien filtrado, pero se recomienda más para jabones de limpieza (hogar/ropa). Para un jabón corporal básico y agradable, mejor aceite limpio para controlar olor y resultado.
Qué busca la gente en un jabón de AOVE
Cuando está bien formulado y bien curado, suele gustar por:
- Sensación de lavado agradable
- Espuma suave
- Fórmula simple (ideal si quieres minimizar ingredientes)
Si vas a preparar tu primer lote, elige un AOVE que te dé confianza y mantén la receta sencilla para que sea repetible
Aviso dermo-cosmético: El jabón obtenido por saponificación es un producto alcalino y de enjuague. Aunque muchas personas lo toleran bien, en pieles sensibles, con rosácea, dermatitis o sequedad marcada, conviene usarlo con moderación y hacer una prueba previa en una zona pequeña. Evita su uso diario en rostro si notas tirantez o irritación.
PINCHA AQUÍ Y LLEVATE LA NUESTRO ACEITE DE OLIVA VIRGEN EXTRA
















